jueves, 22 de enero de 2015

LA PEREZA

LA PEREZA
Por: Ouspensky

P. ¿Cómo se puede contrarrestar la pereza?

R. Mediante el esfuerzo.

¿Cómo de otro modo?

Es difícil hablar en general, porque hay tantas formas de pereza: tantos escapes diferentes.

Debemos hablar sobre casos concretos, de modo que sólo usted puede responder.

Encuentre en usted diferentes clases de pereza, entonces verá que no siempre es la misma: en algunos casos se manifiesta peor, en otros casos con menos fuerza.

Usted necesita una gran cantidad de observaciones: nadie desde fuera puede ayudarle.

P. ¿Tan sólo querer es de algún provecho?

R. No, eso no es suficiente.

Suponga que uno es perezoso en una cosa particular, pero no siempre igualmente perezoso: a veces más, a veces menos.

Esto es material para observación.

Descubra lo que le hace más perezoso o menos perezoso; entonces descubrirá algunas causas y sabrá dónde observar más adelante.

En muchas cosas debemos encontrar en nosotros qué constituye una diferencia, porque en nosotros nada permanece lo mismo durante largo tiempo.

Hasta los rasgos permanentes se manifiestan de manera diferente: un día de un modo, otro día de otro modo.

Es necesario descubrir qué causa eso.

P. ¿Hay un modo de decir la diferencia entre una necesidad genuina de descanso y la pereza?

R. Como en muchas otras cosas, hay casos en los que usted puede decirlo definidamente, y sólo deberá tomar estos casos y no pensar sobre los dudosos.

Si empieza con casos en los que no conoce, no podrá hacer nada.

En este sistema deberá empezar con las cosas sobre las cuales no tiene duda.

ouspensky




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